La franquicia Boboli se impulsa con ‘know how’ de moda femenina

La franquicia de moda infantil redujo sus ingresos en el último ejercicio fiscal, correspondiente a 2025, pero ha activado un plan con el objetivo de retomar el crecimiento en 2027, incorporando perfiles en áreas de operaciones y marketing, además de contar con el apoyo de un asesor externo.

La franquicia Boboli se posiciona con firmeza en el sector de la moda infantil. La compañía, que celebra este año su 45 aniversario y se ha consolidado como el segundo mayor operador español del segmento, fortalece su equipo con profesionales procedentes de la gran distribución para transformar su modelo operativo. La empresa lanza una nueva identidad visual, reorganiza su oferta de producto y ajusta sus calendarios para ganar agilidad, con la vista puesta en recuperar la senda de crecimiento en 2027.

El sector de la moda infantil, en el que España destaca por su fuerte presencia internacional con marcas exportadoras, ha sufrido en los últimos años el impacto de la reducción del gasto de los consumidores y el descenso de la natalidad. Estas circunstancias han provocado la desaparición o dificultades de diversas compañías, tanto a nivel global como nacional. En este contexto, Bóboli se ha afianzado como la segunda mayor empresa española del sector, solo por detrás de Mayoral.

No obstante, la franquicia propiedad de la familia Algás es consciente de la necesidad de evolucionar. Por ello, el pasado año puso en marcha un plan de transformación que comenzó con la incorporación de perfiles clave, muchos de ellos con experiencia en grandes grupos de distribución. Entre los fichajes destacan Ramón Rubio (procedente de Massimo Dutti hasta 2020) como consultor externo, Eva Robles como directora de operaciones y Montse Vila, ex Brownie, como responsable de marketing y comercio electrónico.

“En 45 años hemos atravesado múltiples etapas”, afirma Mónica Algás, consejera delegada de Boboli. “Cuando empezamos, el canal multimarca representaba el 65% del mercado y hoy han surgido nuevos competidores: queremos marcar un punto de inflexión”, añade. Para ello, la compañía ha diseñado un plan estratégico centrado en reorganizar su producto, reposicionar la marca y redefinir su red comercial.

A pesar de esta mejora en posicionamiento, Boboli no contempla incrementar sus precios. Con un precio medio situado entre 25 y 28 euros (por ejemplo, un vestido ronda los 30 euros), la firma se sitúa por encima de la gran distribución, pero por debajo de marcas más exclusivas como The Animals Observatory o Bobo Choses. Manteniendo su identidad basada en el color, la diversión y la calidad, la empresa ha incorporado nuevas líneas como el casual chic, dando mayor protagonismo a prendas más sofisticadas frente a sudaderas y chándales. Según explican sus responsables, el objetivo es evolucionar sin perder la esencia, suavizando la intensidad cromática para lograr una propuesta más actual.

El cambio más visible es el proceso de renovación de marca que la empresa ha iniciado recientemente, con el objetivo de actualizar y elevar su imagen. Este nuevo enfoque se refleja en un concepto de tienda renovado, con una oferta más selectiva y una estética más premium. El primer establecimiento con esta imagen abrió el pasado verano en el centro comercial L’Illa Diagonal y se implantará progresivamente en el resto de la red.

Esta reorientación del producto implica también cambios en los tiempos y en la operativa. La compañía busca acercarse a los ritmos de la moda, ganando rapidez en sus procesos. Si anteriormente trabajaba con dos grandes colecciones anuales, ahora ha pasado a estructurar su oferta en catorce cápsulas o lanzamientos, acompañados de acciones de comunicación específicas.

“Cada cápsula se concibe para el retail, aunque también se traslada al canal mayorista”, señala Mónica Algás, quien subraya que, sin abandonar el multimarca, la empresa está reforzando su apuesta por las tiendas propias y el comercio electrónico. Este nuevo modelo está implicando ajustes en operaciones y en los momentos de compra. Arancha Algás, codirectora ejecutiva y responsable de diseño, ha visitado a los proveedores —ubicados principalmente en China, India y Bangladesh— solicitando mayor flexibilidad.

“Debemos optimizar nuestras compras”, insiste Mónica Algás. La estrategia pasa por afinar los plazos para comprar más tarde y adaptarse mejor a la demanda. Este enfoque se apoyará en tiendas menos saturadas, una mejor presentación del producto y una mayor coherencia con las acciones de comunicación.

Actualmente, Boboli obtiene más de la mitad de sus ingresos (55%) del canal mayorista, mientras que el retail representa el 30% y el comercio online el resto. “El multimarca está disminuyendo gradualmente, aunque sigue teniendo recorrido, aunque quizás no en todas las ubicaciones actuales”, explica la directiva.

A través de distribuidores, la empresa está presente en 1.500 puntos de venta multimarca en sesenta países. A esto se suman treinta franquicias en España, cincuenta espacios gestionados en El Corte Inglés y catorce puntos en El Palacio de Hierro, en México.

En términos de resultados, Boboli alcanzó una facturación de 39 millones de euros en 2024, que descendió a 35 millones en 2025, lo que supone una caída cercana al 10%, debido principalmente al retroceso del canal mayorista y al cierre de cinco tiendas. Para 2026, la compañía prevé ajustar algunos puntos de venta adicionales, aumentar su superficie comercial, impulsar el canal digital y seguir creciendo junto a El Corte Inglés.

“El ejercicio actual es de transición”, concluye Mónica Algás. “Iniciamos los cambios hace un año porque, aunque el mercado es más reducido, queremos reforzar nuestra posición y ganar cuota”. Tras un 2025 complicado en términos de rentabilidad, la compañía anticipa un 2026 de estabilización —con ventas comparables planas— y confía en retomar el crecimiento en 2027.