La franquicia de gimnasios neerlandesa Basic-Fit dio sus primeros pasos en 2010 de la mano de René Moos, quien se propuso acercar el fitness al gran público haciéndolo más accesible y económico. No obstante, la filosofía —convertirse en una cadena de bajo coste con alto valor añadido— ya se había definido en 2006.
De deportista de élite a impulsor del fitness low cost. La trayectoria de Basic-Fit comienza incluso antes de que la marca existiera formalmente. Detrás del proyecto está Moos, extenista profesional que, tras retirarse, identificó una oportunidad en un mercado fragmentado y poco accesible. Su objetivo era claro: democratizar el fitness en Europa bajo un modelo basado en precios reducidos, gran valor percibido y capacidad de expansión.
En 1984 empezó a inaugurar clubes en Países Bajos, sentando los cimientos de un sistema que con el tiempo evolucionaría hacia una propuesta más estandarizada y replicable. El momento decisivo llegó con la creación de Health City, un concepto inicialmente posicionado entre la gama media y premium que, en 2010, adquirió la marca Basic-Fit junto con una red de 28 gimnasios.
A partir de entonces, la empresa reorientó su estrategia hacia el segmento low cost, apostando por el volumen, la estandarización y la tecnología como motores de crecimiento. En pocos años, el grupo abandonó su posicionamiento tradicional para adoptar un modelo de fitness accesible que le permitió entrar en mercados como España y Francia en 2011 y, posteriormente, escalar hasta convertirse en el mayor operador de gimnasios del continente.
Tras su expansión internacional, en 2016 la compañía comenzó a cotizar en bolsa, concretamente en la Bolsa de Ámsterdam. La internacionalización continuó avanzando y, para 2019, la cadena ya superaba los dos millones de socios en 780 clubes repartidos por Europa. Años después, en 2021, alcanzó el club número mil en Países Bajos y el número 600 en Francia.
Fue en 2011 cuando Basic-Fit aterrizó en el mercado español, coincidiendo con su entrada en el país galo. Los primeros ejercicios se caracterizaron por un crecimiento gradual, centrado en grandes ciudades como Madrid y basado en aperturas selectivas.
El verdadero impulso llegó tras la pandemia del Covid-19, cuando España se convirtió en uno de los principales motores de expansión del grupo. En 2023 inauguró 49 gimnasios y alcanzó 139 centros operativos, logrando su mayor ritmo de crecimiento desde su llegada al país. La empresa consolidó así un modelo apoyado en el volumen, precios competitivos y una elevada cadencia de aperturas.
En la actualidad, la compañía dispone de más de 270 gimnasios en funcionamiento en España.
En términos financieros, según los últimos datos disponibles, la cadena cerró el ejercicio 2025 con unos ingresos de 1.415 millones de euros, cumpliendo sus previsiones. La red aumentó en 85 centros, hasta alcanzar 1.660 instalaciones operativas a escala global, mientras que el número de socios creció un 13%, situándose en aproximadamente 4,82 millones de personas.
La filial española incrementó su facturación un 74%, hasta los 141,2 millones de euros, impulsada por el aumento de abonados y la aceleración de aperturas. De este modo, el mercado español se consolida como un entorno especialmente favorable para el modelo low cost de la compañía neerlandesa.
A comienzos de 2026, Basic-Fit cuenta con más de 277 gimnasios operativos en España. Según René Moos, en el país “hemos observado los beneficios sostenidos de la campaña de marketing iniciada tras alcanzar el liderazgo del mercado en 2024, así como la implantación de horarios ampliados y clubes abiertos las 24 horas, los siete días de la semana, en 2025”.

