España atraviesa una etapa excepcional en el ámbito del fitness.
Lo que en su día arrancó como una moda vinculada al estilo de vida se ha consolidado como una industria robusta y multimillonaria, con un ritmo de expansión que no parece tener límites.
Buena muestra de ello es que el negocio de las franquicias de gimnasios alcanzó una facturación de 1.650 millones de euros en 2025, según el Observatorio Sectorial DBK de Informa. Esta cifra supone un aumento del 10% respecto al año anterior y confirma la tendencia de crecimiento a doble dígito ya registrada en 2024, cuando el avance fue del 14%.
Para profundizar en cómo las cadenas, los distintos conceptos y los formatos especializados han cambiado la forma en que la sociedad entrena, socializa y cuida su bienestar, reúne a Pere Solanellas, consejero delegado y fundador de la consultora Wuics y experto en asesoramiento deportivo; Jordi Bonich, CEO de TRIB3 Spain; y David García.
El debate arranca analizando las particularidades del fitness en España desde la óptica empresarial. Bonich pone el acento en la recurrencia de ingresos: “Nuestro modelo se basa en las cuotas de los socios; cerca del 80% de la facturación procede de ahí; el gran reto es lograr su fidelización”.
Solanellas amplía la perspectiva y señala que el término fitness puede haberse quedado corto ante la evolución del sector. A su juicio, el crecimiento reciente está muy ligado a conceptos como el bienestar integral o el mindfulness, que orbitan alrededor de la actividad física tradicional.
García introduce el enfoque de la salud como elemento tractor. Considera que el fitness actúa como una puerta de acceso clave y destaca la facilidad para escalar el negocio: cuando un gimnasio funciona, el siguiente paso consiste en replicar el modelo en otras ubicaciones con potencial de éxito.
Uno de los aspectos que los participantes descartan es la supuesta saturación del mercado español. Los tres coinciden en que no existe tal colapso. Bonich admite que puede haber un segmento más generalista con mayor competencia, pero insiste en que la especialización abre la puerta a numerosos nichos aún por explotar.
Asimismo, el CEO de TRIB3 Spain subraya la carencia de cultura deportiva entre la población de mayor edad, precisamente el colectivo que más necesita asesoramiento, una realidad que prevé que cambie con la llegada de millennials y generación Z.
Solanellas recuerda que únicamente el 12,8% de los españoles practica ejercicio en centros deportivos, frente a un 87% que no lo hace, lo que evidencia un amplio margen de crecimiento. En comparación, en Europa la tasa de penetración se sitúa entre el 15% y el 20%.
García aporta también su experiencia personal desde Igualada (Barcelona), y plantea que el análisis no debe centrarse exclusivamente en las grandes ciudades, sino también en áreas con elevada población predispuesta a acudir al gimnasio.
El coloquio prosigue cuando el moderador, Eduard Buil, plantea la dicotomía entre modelo concesional y modelo privado. Bonich, Solanellas y García coinciden en que ambos esquemas son complementarios. El fundador de Wuics defiende que el concesional es un formato válido que debe convivir con la oferta privada.
Bonich considera que cada uno responde a públicos distintos: uno más orientado al servicio público y la comunidad, y otro enfocado a segmentos específicos. García comparte esta visión y defiende su coexistencia.
Por último, se aborda la entrada de fondos de inversión en el sector. Para Solanellas, su presencia es positiva, ya que desembarcan atraídos por la rentabilidad, con objetivos de ebitda que suelen oscilar entre el 15% y el 25%.
García, en cambio, advierte del riesgo de perder identidad: cuando un fondo entra en una cadena buscando maximizar retornos, puede diluirse la esencia de la marca, su propuesta diferencial y su visión a largo plazo.

